El cacique y el dictador

 

A cuatro días del plebiscito, hubo una negociación entre la dirigencia del club “popular” y Augusto Pinochet. Los albos le presentaron un mega proyecto de infraestructura deportiva al dictador, y éste accedió a colaborar por medio de la DIGEDER. El dinero nunca llegó a Colo Colo y la construcción del Estadio Monumental fue terminada por medio de  la gestión de Eduardo Menichetti, presidente albo de aquel entonces.

“Vamos a romper, vamos a romper, vamos a romper, el estadio de Pinochet”.

Esa es la consigna de “Los de Abajo” – hinchada oficial de Universidad de Chile – al momento de ir a jugar al Estadio Monumental David Arellano, donde hace de local su archirival Colo Colo. El iracundo cántico se debe al rumor acerca del aporte monetario del fallecido dictador a la entidad alba para el término de la construcción del estadio, en septiembre de 1989.

El recinto deportivo de Macul pretendía ser construido en 1956, cuando el presidente de aquel entonces, Antonio Labán, adquirió un terreno de 28 hectáreas perteneciente a Carabineros de Chile, en Vicuña Mackenna con Departamental. La idea principal era tener una sede para el Mundial de 1962, pero el inmenso terremoto dos años antes de la cita mundialista desordenaba toda planificación deportiva. Fue ahí que la construcción quedó “botada” hasta abril de 1975. En ese año, en los albores de la dictadura, se terminó la obra gruesa del estadio. Colo Colo jugó alrededor de cinco partidos como local en su nuevo coliseo, pero las inhóspitas condiciones del lugar hacían imposible practicar deporte a nivel profesional. Baños deficientes, un marcador artesanal y la falta de asientos hicieron que el público no acudiera en masa, por lo que el “cacique” retornaría al Estadio Nacional para ejercer la condición de local en 1976.

Presidente Honorario

 

El primer acercamiento de Pinochet con el popular club de fútbol fue en 1984, año en que la presidencia de Colo Colo, encabezada por Patricio Vildósola, le pidió personalmente y a puertas cerradas al mismísimo Augusto Pinochet Ugarte que fuera Presidente Honorario del club, argumentando que en la historia de Chile otros presidentes lo habían sido. El fallecido general aceptó la oferta tomando las riendas de la dirigencia del club junto a otros militares. A Pinochet siempre se le vinculó extraoficialmente como hincha de Santiago Wanderers dada su condición de porteño pero frente a la petición de Vildósola aceptó el cargo.

Al año siguiente, en 1985,  Colo Colo vuelve a ser dirigido por una directiva civil y ahí es cuando se alza la figura de Peter Dragicevic y de Eduardo Menichetti, emblemáticos dirigentes del club a quienes se les atribuye la mejor época alba, principios de los 90’. Éste último era amigo personal de Augusto Pinochet, según recuerda Raúl Ahumada, vicepresidente albo de fines de los 80’.

Fue a través de la amistad entre el ex dictador y  Menichetti por la cual se comenzó negociar una posible subvención estatal para él término de la construcción del Estadio Monumental, que permanecía cerrado desde 1975.

Pinochet, sabiendo que Colo Colo necesitaba ayuda del gobierno para el estadio, ofreció 300 millones de pesos de manera pública, justo el 1 de octubre de 1988, a cuatro días del plebiscito que decidiría si seguía al mando del país o no. La transferencia debía hacerse mediante el organismo gubernamental de deportes de aquella época.

El brigadier Carlos Ojeda Vargas, director de la DIGEDER de fines de los 80’ recuerda: “Llegó Dragicevic con Menichetti presentando un mega proyecto deportivo, que incluía entre otras cosas, una piscina olímpica y un estadio para capacidad de 60.000 espectadores”.

El problema, según Ojeda, fue que todo el presupuesto ya estaba asignado durante ese año y era imposible redestinar los recursos fiscales. La misión de la DIGEDER consistía en ayudar al deporte nacional, en especial el de alto rendimiento de todas las federaciones deportivas del país, sin privilegiar ninguna en especial, por lo que el fútbol no fue visto como prioridad. La petición de los dirigentes albos quedaba hasta ahí, pese al compromiso de Pinochet.

“Era innecesario tener un estadio para 60.000 mil personas cuando regularmente no asistía esa cantidad de público, para esas ocasiones se facilitaba el Estadio Nacional”, recuerda el ex director deportivo.

El plebiscito en 1988 finalizó con un NO. El gobierno de Augusto Pinochet se terminaba después de casi dos décadas y la dirigencia alba no recibió ningún peso.

Así, Colo Colo debía arreglárselas de alguna forma para obtener los 180 millones de pesos que significaba el término del Estadio Monumental.

Sebastián Sepúlveda, miembro de la Garra Blanca a finales de los 80’, recuerda el ofrecimiento como una maniobra política para captar adherentes. “Ofrecer dinero para la institución a cuatro días del plebiscito fue una estrategia comunicacional porque el hecho se hizo público”.

Finalización del estadio

Fue así cuando llegó desde Italia una oferta por el atacante Hugo Eduardo Rubio en 1988. Raúl Ahumada, vicepresidente del club albo de ese entonces recuerda la negociación del “Pájaro” como un hecho clave en el término definitivo del recinto de Vicuña Mackenna con Departamental. “Eduardo (Menichetti), a través de los múltiples contactos que tenía, sabía que los italianos venían con muchísima plata, por lo que había que planear una óptima negociación” afirma Ahumada.

Los dirigentes del Bologna FC ofrecieron en primera instancia US $80 mil, pero los dirigentes albos negaron la oferta. Finalmente los italianos pagarían 1 millón de dólares por el fichaje de Rubio. “Fue una transferencia histórica en aquel momento. Con ese dinero se terminó de construir el estadio. Además Menichetti se endeudó a largo plazo para conseguir los recursos faltantes, de hecho esa fue la razón por la que no abandonó la dirigencia años más tarde junto a su colega Dragicevic en 1991”, recuerda Ahumada.

El 30 de septiembre de 1989 es reinaugurado el Estadio Monumental en un amistoso frente a Peñarol de Uruguay. El recinto ya estaba en condiciones de albergar un partido de fútbol profesional, a diferencia de la fallida inauguración en 1975.

El defensa central de Colo Colo en ese año, Miguel Ramírez, recuerda el revuelo ocasionado por el supuesto nexo Pinochet- Colo Colo desde el camarín. “El ofrecimiento llamó mucho la atención, pero luego pasaron cosas más importantes en el club y el asunto pasó a segundo plano”.

Colo Colo terminó la construcción definitiva del estadio sin recibir financiamiento estatal de la dictadura. El ofrecimiento existió pero pasó el tiempo y no se concretó nada. La vuelta a la democracia y los triunfos internacionales en la Copa Libertadores del “Cacique” a principios de los 90’ hicieron que el lazo entre los albos y Pinochet se desvaneciera completamente del  aspecto dirigencial, no así para los hinchas rivales, quienes hasta el día de hoy cuestionan la construcción del estadio, atribuyendo financiamiento por parte del fallecido general. 

“Esta historia aporta más a esa picardía especial del fútbol chileno que a un hecho verídico. Pese a no ser cierto, en el ambiente futbolístico de los hinchas se da por hecho el aporte de Pinochet a la institución colocolina”, afirma Rodrigo Sépulveda, periodista deportivo de MEGA y columnista del sitio web TERRA.

Actualmente a Blanco y Negro SA ya no le importa el asunto. “Tenemos el mejor estadio privado de Chile. Los cánticos y dedicaciones a nuestro recinto se debe a la envidia generada, debido a que la U de Chile no tiene estadio propio y eso le duele al hincha azul”, afirma Luis Baquedano, gerente deportivo de ByN SA, empresa a cargo de la administración del Club Social y Deportivo Colo Colo.

En términos de la imagen corporativa del club, el hecho de haber estado ligado a un dictador no afecta mayormente el perfil de Colo Colo, puesto a que todo ocurrió hace dos décadas y nunca hubo un verdadero aporte. Aparte, no es primera vez que se le trata de sacar beneficios políticos al arrastre popular del “Cacique”: Carlos Ibáñez del Campo también estuvo ligado al club albo durante su primer gobierno. A fines de la década del 20’, recibió con medallas a Colo Colo que venía de una gira por España causando así la simpatía de los hinchas albos.

Han pasado más de 20 años desde que se inició el rumor. La relación de la directiva alba de los 80’ con el poder militar y los ofrecimientos públicos de financiamiento sirvieron para gestar uno de los mitos más significativos de la historia del balompié nacional. Lo cierto es que nunca se efectuó tal aporte a fines de la dictadura y que la influencia militar en la directiva terminó en 1996, cuando se enfrentaron por la elección como presidente del club los ex socios Peter Dragicevic y Eduardo Menichetti, triunfando el primero.

Al momento de la muerte de Pinochet, el 10 de diciembre de 2006, Colo Colo estaba concentrado para el histórico duelo frente al Pachuca mexicano por la final de la Copa Nissan Sudamericana, el que se efectuaría tres días después del deceso del ex dictador.

Colo Colo saltó aquel miércoles 13 de diciembre al gramado del Estadio Nacional frente a 70 mil espectadores aproximadamente. No se efectuó ningún minuto de silencio ni homenaje alguno por la memoria de Augusto Pinochet Ugarte.

La única distinción se la llevó Menichetti, quien murió de cáncer al colon a los 56 años en 2007. Su homenaje consiste en una fracción de la calle Departamental rebautizada como Avenida Eduardo Manichetti.

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