Ambrosio Rodríguez y Rolando Molina

Rolando Molina y Ambrosio Rodríguez, dos personas nefastas para el fútbol chileno.

Ambos de profesión abogado, habían sido famosos dirigentes de la Universidad de Chile, pero ya en 1984 Molina era presidente de la ACF y Rodríguez procurador general de la República además de seguir siendo presidente de la “U”.

En plena dictadura, por medio de las gestiones dirigenciales a cargo de la ACF (ahora ANFP) Rolando Molina llegó a generarle una deuda a los clubes de hasta 2500 millones de pesos en 1984.

¿Por qué los clubes se estaban endeudando tanto?
Porque Molina firmaba sin filtro alguno letras en las que se les prestaba dinero a los clubes. Primero fue Colo Colo y la Universidad de Chile los principales beneficiados, pero más tarde se sumarían otros clubes más.
El fútbol no tenía efectivo dado que tenía poca credibilidad monetaria en un sistema financiero que venía de una debacle histórica (crisis en 1982), entonces a nadie le interesaría cobrar un “papelito” de la Asociación Central de Fútbol.

Pero no sólo eso hicieron en el fútbol, la dirigencia anterior de la ANFP de ese entonces, presidida por Abel Alonso había estimado que el campeonato debía ser de 16 equipos, situación que cambió radicalmente con la llegada de Molina a la sede de calle Erasmo Escala. Para contar con el voto de
los equipos y así ganar la elección, Molina (que en ese entonces competía con Miguel Nasur) le ofreció a Renzo Arata, presidente de Santiago Wanderers, subir a los caturros a primera división y prestarle un bono de 5 millones de pesos a cambio de su voto. Despúes se supo que no fue el único club beneficiado previo a las elecciones, Rangers de Talca y Temuco también gozaron de algunas regalías.

A esto se le suma los improvisados campeonatos e inéditas determinaciones en cuanto al ascenso y descenso a la máxima categoría.

Un invento bochornoso fue la creación de la “Copa de la República”, en la que jugaban los últimos 4 equipos de la tabla y el premio era quedar inmune al descenso al final de la temporada.
Justo a finales de ese año, cuando el campeón era Colo Colo y él que debía descender era Audax Italiano, Molina determinó que el club itálico no debía perder la categoría debido a su “respetable historial”. Cuento corto, el campeonato de primera división llegó a tener 22 equipo participando.

Estos dos sujetos estaban blindados por las autoridades militares de aquel entonces.Detrás de Molina estaba Rodríguez, y detrás de éste había algún uniformado.

Sin lugar a duda que uno de los hechos más oscuros del fútbol chileno y que se suma a esta seguidilla de fraudes se dio cuando Molina y Rodriguez eran dirigentes azules, previo a la llegada a la ACF en 1984.
Cuando en 1981 se separó la rama de fútbol (CORFUCH) de la casa central de la Universidad de Chile, se vendieron grandes terrenos valiosísimos en Las Condes, lugar donde están erigidos el Parque Arauco, los hoteles Marriot y Hyatt y el Parque Araucano, además de un terreno en La Dehesa, el Estadio Recoleta (donde entrenaba el primer equipo) y el recinto El Almendral.

Nunca se supo exactamente qué pasó con los dineros de aquellas millonarias ventas, lo que sí se supo es que despúes de éstos hechos, pero previo a su llegada a la ACF en 1984, tanto Molina como Rodriguez siguieron en la dirigencia azul pero no elegidos por los socios, si no impuestos por la dictadura “a dedo”.

Una verguenza más en el mundo deportivo nacional


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